Delincuente sexual y menor explotado

No todos los explotadores sexuales son pederastas. Existen muchos mecanismos psicológicos por los que un individuo puede sentir atracción por un menor y decidir abusar de él. Resulta especialmente interesante la distinción entre los delincuentes sexuales de niñas/os ocasionales y preferenciales.

Las víctimas de explotación sexual comercial infantil sufren graves secuelas tanto físicas como psicológicas.
El delincuente sexual de menores ocasional
No tiene una verdadera preferencia sexual por menores pero se involucra en relaciones sexuales con éstos por carecer de límites éticos claros y por saciar su curiosidad de "experimentar" con parejas sexuales jóvenes. Un elemento importante es el fácil acceso a menores en determinados contextos o la existencia de ciertos pretextos de desinhibición lo que les permite engañarse a si mismo acerca de la edad de los niños o de su consentimiento para mantener una relación sexual. La explotación sexual de los niños puede ser "ocasional" durante un viaje o puede convertirse en un patrón de abuso a largo plazo en que el explotador incurre en el delito periódicamente (como turista sexual por vacaciones, acoso sexual infantil por Internet, cuando se presenta la ocasión etc.)
El delincuente sexual de menores preferencial
Si bien el pedófilo es quien siente inclinación sexual por los niños, el pederasta es el pedófilo que pasa a la acción, incurriendo en un delito o no dependiendo de las circunstancias y edad del menor. Por tanto, todos los pederastas son pedófilos, pero no todos los pedófilos son pederastas.
Muestra una definida y clara inclinación definidas por el sexo con niños/as. Presentan un trastorno de personalidad que les incita a buscar compañeros sexuales inmaduros y vulnerables y suele responder al perfil del pederasta descrito anteriormente. Conviene aclarar que aunque pueden abusar potencialmente de un gran número de menores, estos delincuentes preferenciales no representa a la mayoría de explotadores sexuales infantiles.
Un retrato tipo del pederasta perfilaría los siguientes rasgos comunes
- En más el 90% de los casos se trata de varones.
- los pedófilos y pederastas suelen tener entre 30 y 45 años.
- Suele tratarse de profesionales cualificados y gozar de buenas posición social
- Salvo en los casos de turismo sexual, en que viajan con el propósito de cometer el abuso, con frecuencia buscan trabajos o actividades que les permitan estar cerca de los niños.
- No suelen tener antecedentes penales.
- Actúan solos.
- Presentan falta de empatía, baja autoestima, en ocasiones trastornos de la personalidad y algunas veces trastornos psicopáticos.
- Suelen abusar del alcohol y otras sustancias
- No reconocen los hechos ni asumen su responsabilidad. Minimizan y banalizan la gravedad de sus acciones.
- Es habitual que estén casados y con niños a su cargo
- Es corriente que el abuso lo cometa un pariente o adulto cercano al círculo familiar del niño
- La mayoría se niega a seguir un tratamiento.
- El nivel de reincidencia es altísimo, aún después de ser descubiertos y condenados.
Secuelas en los niños
Tanto a nivel físico como psicológico, las secuelas de la explotación sexual son absolutamente devastadoras para el niño. Los menores víctimas de ESCI suelen sufrir consecuencias que interfieren en su correcto desarrollo físico, psicológico, espiritual, moral y social.
La ESCI interrumpe el desarrollo y crecimiento del menor; en el día a día del abuso, el niño sufre lesiones de distinta índole: desgarro, equimosis, desfloración, desnutrición, embarazos precoces no deseados y abortos, mortalidad materna, SIDA o enfermedades de transmisión sexual, mayor tendencia al alcoholismo y a la drogadicción, por mencionar sólo los principales.
En cuanto a las secuelas psicológicas, la explotación sexual perjudica seriamente su normal desarrollo,y quebranta su autoestima y su derecho a disfrutar de una vida digna y feliz.
Las secuelas pueden permanecer presentes durante largo tiempo y necesitarán de ayuda especializada para superarlas con éxito.
En cuanto al futuro del niño, éste ha sido truncado de manera prácticamente irremediable y su reinserción familiar y social es muy difícil ya que los Estados no suelen poner los medios necesarios para garantizar el derecho de los menores explotados a su rehabilitación integral (física y psicológica), indemnización y restitución.